Desde el verano ha estado en mis manos un producto que quizás para algunos no sea novedad pero que para nosotros ha sido todo un descubrimiento, no sólo por sus propiedades, si no más bien por sus muchos usos. Pero antes de presentarlo en sociedad, me parece más acertado distinguirlo de sus primos cercanos para evitar confusiones.
Un hidrolato o hidrosol (así como las aguas florales) se obtiene a partir del proceso de destilación, mediante vapor, de la planta (o las flores) mientras se obtiene aceite esencial. Es decir, durante el proceso se obtienen ambos: el aceite esencial al ser más ligero se separa quedándose en la superficie y el hidrosol, más pesado, baja al fondo (básicamente lo que ocurre cuando mezclamos agua y aceite, sólo que en este caso ambas sustancias llevan consigo todas las propiedades de las plantas o flores de las que se han obtenido).
No debemos confundir un hidrolato con un agua floral o con una infusión floral, ya que su composición no es la misma y su precio no debería serlo, aunque no es la primera vez que como consumidores nos la cuelan.
Una infusión floral es, a grandes rasgos, coger las flores y cocerlas en agua. No importa cuanto las cuezas y lo concentrada que sea la mezcla, no es un hidrolato. Cuántas veces he comprado agua de rosas en alguna farmacia que no era más que una infusión floral!!! y a precio de agua floral que es lo que más me fastidia, pero ¿¡qué sabía yo de estas cosas hace años!?
En cuanto a lo que diferencia un agua floral de un hidrolato, en principio que las aguas florales sólo se obtienen de la destilación de flores, mientras que los hidrolatos se obtienen también de plantas.
¿Y que tiene de especial un hidrolato? En esencia que no contiene alcohol, están libres de terpenos (o isoprenoides) y tiene un ph de entre 5 y 6 con lo que no irrita la piel y es perfecto como tónico, para añadir a cremas, mascarillas, champús, etc.
Quizás os preguntéis que es eso de "están libres de terpenos", pues bien, los terpenos son aromatizadores naturales en plantas como los pinos o los naranjos (también le confieren su olor característico a la marihuana), que mediante procesos químicos (como la oxidación) suelen convertirse en compuestos que constituyen aceites esenciales. Me preguntareis ¿dónde está el problema? en que su ingestión es tóxica, provoca quemaduras en la garganta, vómitos, diarrea, nauseas, dolor abdominal, y es fuente de preocupación en estos días por estar incluido en muchos ambientadores que se están estudiando por ser potencialmente tóxicos por los compuestos que contienen (benceno, formaldehído, terpeno, naftaleno, tolueno y estireno, todos ellos tóxicos y el primero y el último cancerígenos).
¿Cómo elegir el hidrolato que más me conviene?
Lógicamente según sus propiedades y vuestras necesidades. Os dejo los más habituales:
Rosa de Bulgaria: para todo tipo de piel, especialmente si están deshidratadas.
Manzanilla Romana: pieles sensibles, reactivas o alérgicas.
Lavanda: relajante y cicatrizante es especial para pieles con granitos o acné. También es muy buena para calmar la piel sensible.
Salvia: calmante, tonificante y astringente, estimula la raíz del cabello y es perfecta para secar granitos del rostro.
Romero: pieles opacas, purifica la piel grasa y reduce la caspa.
También los tenéis de Aciano, Cedro, Ciprés, Azahar, Hamamelis, etc
Hidrolato de Salvia de Biofficina Toscana
Os enseño uno de mis favoritos, que no el único (también lo tengo de Lavanda ):






